Jacha Uta: Redescubriendo nuestra cultura moheña
Tipología
UGEL MOHO
Temática
Otra Temática
Palabras clave
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Categoría
Proyecto de innovación educativa consolidado
Resumen de la experiencia:
El proyecto de innovación educativa “Jach’a Uta: Redescubriendo nuestra cultura moheña” busca convertir la educación inicial de la I.E.I. N.° 1460 de Viluyo, en Moho, en una experiencia de aprendizaje situada, intercultural y profundamente vinculada con la vida comunitaria. La propuesta parte del reconocimiento de que los niños y niñas aprenden mejor cuando los saberes escolares dialogan con su entorno, por eso toma como eje la feria comunal de Ninantaya y las prácticas culturales moheñas para enseñar matemática, comunicación e identidad. No se trata solo de “ambientar” el aula con elementos locales, sino de reconfigurarla como una extensión de la comunidad: allí los estudiantes cuentan, agrupan, comparan, clasifican, narran y dialogan en aymara mientras interactúan con productos, relatos, costumbres y roles sociales reales. El proyecto integra competencias del CNEB como “Resuelve problemas de cantidad”, “Se comunica oralmente en su lengua materna” y “Construye su identidad”, articulándolas desde una lógica vivencial. En síntesis, Jach’a Uta es una innovación que recupera la cultura moheña como contenido, método y sentido del aprendizaje, transformando la escuela en un puente intergeneracional entre infancia, familia y comunidad.
Información de la experiencia
¿Qué desafío o problemática buscó resolver?
En el criterio de intencionalidad, el proyecto responde a un doble problema pedagógico y sociocultural. Por un lado, la evaluación diagnóstica mostró que un porcentaje elevado de estudiantes se encontraba en nivel de inicio en la competencia “Resuelve problemas de cantidad”, evidenciando que la enseñanza tradicional de la matemática no estaba logrando desarrollar el pensamiento lógico-matemático esperado. Por otro lado, la ficha descriptiva revela un problema más profundo: la pérdida progresiva de la lengua aymara, la débil conexión con la historia local y el distanciamiento de los niños respecto de las tradiciones de Moho. Es decir, el desafío no era solo mejorar aprendizajes, sino evitar que la escuela siguiera reproduciendo una formación descontextualizada. El proyecto buscó resolver esa fractura entre escuela, cultura y comunidad, transformando la feria comunal y los saberes familiares en oportunidades auténticas de aprendizaje. Así, la innovación se propuso superar la baja resolución de problemas, fortalecer la comunicación en lengua materna y reconstruir el sentido de pertenencia cultural, articulando desarrollo cognitivo, identidad y participación familiar en una misma intervención.
¿Cuál es la solución innovadora implementada que ha resultado efectiva?
La originalidad de Jach’a Uta radica en que no introduce una estrategia aislada, sino una solución integral que resignifica el currículo desde el territorio. Su eficacia proviene de combinar Aprendizaje Basado en Proyectos, Educación Intercultural Bilingüe, aprendizaje experiencial e investigación-acción participativa. La feria comunal deja de ser un referente externo y se convierte en laboratorio pedagógico: dentro y fuera del aula, los niños resuelven problemas de cantidad con productos del contexto, establecen relaciones, agrupan, comparan, estiman, cuentan y comunican sus decisiones en aymara. A ello se suma la co-creación de materiales con padres, sabios locales y aliados, lo que vuelve la propuesta culturalmente auténtica y metodológicamente sostenible. La sistematización muestra procesos claros: diagnóstico, planificación, fortalecimiento, elaboración de materiales, diseño, implementación, ejecución y evaluación formativa con fichas de observación, mapa de calor, encuestas, entrevistas y espacios de diálogo. Lo innovador no es solo usar materiales del contexto, sino articular saberes ancestrales, oralidad, juego, feria, exposición pública, pasantías y documentación audiovisual en una secuencia que activa curiosidad, pensamiento crítico y protagonismo infantil. También destaca que la matemática no se enseña como contenido abstracto, sino como práctica social vinculada al intercambio, al criterio de clasificación y a la toma de decisiones. Por eso la innovación resulta efectiva: aprende haciendo, con sentido, comunidad y evidencia.
¿Qué cambios ha producido el proyecto?
En impacto, el cruce entre ambas fichas permite identificar resultados en cinco dimensiones. En aprendizaje, la evidencia más clara es el incremento del 30% en la resolución exitosa de problemas de cantidad respecto de la evaluación inicial, logro relevante en una institución de 12 estudiantes de inicial. Además, se reporta mayor precisión, rapidez, participación y uso funcional del conteo, la clasificación y las relaciones “más que/menos que”. En competencias, mejoró la expresión oral en aymara, la narración de saberes locales y el sentido de pertenencia, fortaleciendo “Se comunica oralmente en su lengua materna” y “Construye su identidad”. En práctica docente, la experiencia fortaleció el desempeño pedagógico dentro y fuera del aula: el docente ajustó estrategias, incorporó evaluación continua y consolidó una enseñanza basada en contexto, juego y participación. En gestión escolar, la planificación se volvió más participativa; se adaptaron tiempos y espacios, se institucionalizó la feria en el aula y se generó una red de apoyo con familias y aliados. En valor público, el proyecto trascendió la escuela: realizó exposiciones en la plaza de Moho, visitas a instituciones de la RER Ninantaya y una pasantía réplica en la RER Frontera, posicionándose como modelo replicable. Los logros más visibles se reportan desde 2022 en adelante, con fortalecimiento progresivo hasta 2025, así como con mayor legitimidad ante la comunidad y autoridades educativas
¿Cuáles son las principales estrategias implementadas para asegurar la sostenibilidad?
La sostenibilidad del proyecto se sostiene en una combinación de institucionalización, formación, alianzas y apropiación comunitaria. Primero, la experiencia ha sido sistematizada en informes, actas, registros fotográficos, videos y evidencias de aprendizaje; esto permite no solo monitorear resultados, sino también transferir el modelo a otras instituciones. Segundo, se incorporan mecanismos de evaluación continua que ayudan a ajustar la propuesta y a evitar que la innovación dependa solo del entusiasmo inicial. Tercero, la metodología ya forma parte de la planificación curricular y de la rutina escolar, especialmente mediante la feria comunal en el aula, lo que le da permanencia pedagógica. Cuarto, existen alianzas con instituciones locales y regionales, así como redes de intercambio y pasantías, que amplían el soporte técnico y la irradiación del proyecto. Quinto, la capacitación continua del docente y los espacios de co-creación con familias fortalecen capacidades internas para sostener la innovación. Finalmente, el uso de materiales del contexto, la adaptación de espacios existentes y la participación activa de padres y líderes comunales reducen costos, incrementan pertinencia y consolidan legitimidad social. En conjunto, estas estrategias hacen sostenible la innovación porque la vuelven documentada, compartida, evaluable y culturalmente apropiada.
¿Cuáles son los nuevos desafíos de la innovación?
Los nuevos desafíos del proyecto se ubican en el paso de una experiencia consolidada a una innovación con mayor profundidad, escala y evidencia. El primero es fortalecer la medición de resultados con indicadores más finos y comparables por periodos, para demostrar mejor la progresión en matemática, comunicación e identidad cultural. El segundo es ampliar la sistematización de los logros en lengua aymara y en competencias transversales, pues hoy predominan las evidencias cualitativas. El tercero es asegurar la continuidad frente a cambios de personal o limitaciones propias de una escuela unidocente rural, evitando que la experiencia dependa del liderazgo individual. El cuarto desafío es sostener y ampliar las alianzas con redes, autoridades e instituciones para que la réplica y pasantía se conviertan en acompañamiento permanente. El quinto es profundizar el uso pedagógico de recursos digitales para documentar y difundir la propuesta sin perder su raíz comunitaria. Finalmente, el reto es que la feria, la oralidad y los saberes ancestrales sigan siendo medios vivos para aprender, y no solo actividades demostrativas.
Información financiera
Beneficiarios: 11 estudiantes.
Subvención ejecutada: 16000 soles
Bienes subvencionados:
laptop, porta cuento, estantes, madera 2x3, puerta, ventanas, kits de materiales didácticos, kits de materiales didácticos, machimbrado, panel solar y exhibidor
Servicios subvencionados:
servicio de capacitación pedagógica dirigida a docentes y directivos para fortalecer la competencia resuelve problemas de cantidad y se comunica oralmente en su lengua materna.
Ficha técnica:
Institución educativa
1460
Código modular
1693084
Nivel y modalidad
Inicial - Jardín
Ámbito
Rural
Centro poblado
VILUYO
Distrito
MOHO
Provincia
MOHO
Región
PUNO
UGEL
UGEL MOHO